Las cubiertas y tejados son una de las partes más importantes de cualquier edificio. Están expuestos constantemente a la lluvia, el viento, el sol y los cambios de temperatura, por lo que un mantenimiento periódico es fundamental para evitar problemas estructurales y costosas reparaciones.
¿Por qué es tan importante el mantenimiento de cubiertas?
Una pequeña fisura o un canalón obstruido puede acabar provocando filtraciones, humedades y daños en el interior del edificio. Detectar estos problemas a tiempo permite actuar antes de que el daño sea mayor.
Principales tareas de mantenimiento en cubiertas y tejados
1. Limpieza de canalones y bajantes
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Retirada de hojas, ramas y suciedad acumulada.
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Comprobación del correcto desagüe del agua.
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Prevención de atascos y desbordamientos.
2. Revisión de tejas y elementos de cobertura
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Sustitución de tejas rotas o desplazadas.
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Revisión de placas, chapas o láminas impermeables.
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Comprobación de anclajes y fijaciones.
3. Inspección de puntos críticos
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Encuentros con chimeneas y salidas de ventilación.
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Juntas, remates y limahoyas.
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Sellados deteriorados.
4. Detección de humedades
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Localización de manchas en techos y paredes.
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Revisión de aislamiento y drenajes.
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Prevención de filtraciones en épocas de lluvia.
¿Cada cuánto se debe revisar una cubierta?
Se recomienda realizar al menos dos revisiones al año:
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Una antes del otoño, para preparar el edificio para las lluvias.
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Otra tras el invierno, para comprobar posibles daños.
Beneficios del mantenimiento preventivo
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Evita filtraciones y goteras.
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Reduce costes de reparación.
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Alarga la vida útil del tejado.
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Protege la estructura del edificio.
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Mejora la seguridad de los usuarios.
Servicio profesional de mantenimiento
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