Notas que la ducha ya no tiene la misma fuerza de antes y cada vez sale menos agua. Es un problema muy común en casa y, en la mayoría de los casos, no tiene que ver con la instalación general, sino con algo mucho más sencillo: el cabezal de la ducha.
El problema: cal acumulada en el difusor
Con el uso diario, la cal del agua se va acumulando en los pequeños orificios del cabezal. Esto provoca que:
- El agua salga con menos presión
- Los chorros salgan desviados
- Algunas salidas se bloqueen por completo
No es una avería, es falta de mantenimiento.
Cómo solucionarlo fácilmente
La solución es más simple de lo que parece y puedes hacerla en pocos minutos.
Desenrosca el cabezal de la ducha. Normalmente se puede hacer a mano, sin necesidad de herramientas.
Una vez retirado, colócalo en un recipiente con vinagre o producto antical y déjalo en remojo durante unos 20-30 minutos. Esto ayudará a disolver la cal acumulada.
Después, acláralo con agua y, si es necesario, frota suavemente los orificios con un cepillo o incluso con un palillo para eliminar restos.
Vuelve a colocarlo y abre el agua. Notarás cómo recupera la presión casi de inmediato.
Qué evitar
- Forzar los orificios con objetos metálicos
- No limpiar durante largos periodos
- Pensar que es un problema de fontanería sin comprobar antes
El resultado
Con una simple limpieza, la ducha vuelve a funcionar correctamente, sin necesidad de reparaciones.
Conclusión
Si notas menos presión en la ducha, no siempre es un problema complicado. Muchas veces, la solución está en un mantenimiento básico que puedes hacer en casa.
Y si prefieres que un profesional revise y deje todo funcionando al 100%, en LIMASUR nos encargamos de pequeñas intervenciones de mantenimiento para que no tengas que preocuparte por nada.


