Mantenimiento básico de suelos: mármol, parquet y cerámica

Guía práctica para conservar su belleza y prolongar su vida útil

El suelo es una de las superficies más visibles y utilizadas en cualquier espacio, ya sea un hogar, oficina, local comercial o comunidad de vecinos. Su aspecto y estado influyen directamente en la percepción de limpieza y cuidado del lugar.

Cada tipo de suelo requiere una atención específica. En este artículo te explicamos cómo realizar un mantenimiento básico de tres de los materiales más comunes: mármol, parquet y cerámica.

Mármol: elegancia que requiere delicadeza

El mármol es un material noble, duradero y estéticamente atractivo. Sin embargo, es poroso y sensible a los productos abrasivos, por lo que necesita un cuidado cuidadoso.

Consejos de mantenimiento:

  • Limpieza diaria: usa una mopa seca o aspiradora para quitar el polvo y evita que la suciedad se incruste.

  • Limpieza húmeda: emplea una bayeta suave con agua tibia y jabón neutro. Nunca uses lejía, vinagre ni productos ácidos.

  • Manchas: límpialas de inmediato. El mármol puede absorber líquidos fácilmente, como vino o café.

  • Pulido periódico: para recuperar su brillo natural, es recomendable un pulido profesional cada 12 a 18 meses.

  • Protección: utiliza alfombras en zonas de alto tránsito y protectores bajo los muebles para evitar rayaduras.

Parquet: calidez natural con cuidados constantes

El parquet (suelo de madera) aporta calidez y estilo, pero es sensible a la humedad, rayones y productos químicos agresivos.

Cuidados básicos:

  • Limpieza diaria: barre con cepillo de cerdas suaves o pasa una mopa seca. Evita aspiradoras con rodillos duros.

  • Limpieza húmeda: pasa una mopa ligeramente humedecida con agua y un producto específico para madera. Nunca encharques el suelo.

  • Evita: productos abrasivos, ceras no indicadas o amoníaco.

  • Protección frente a rayaduras: coloca fieltros bajo las patas de sillas y mesas.

  • Mantenimiento periódico: si pierde color o brillo, puedes aplicar aceites protectores o barnices específicos. Se recomienda un lijado y barnizado profesional cada 5 a 10 años, según el uso.

Cerámica: resistente y versátil

Los suelos de cerámica o gres son muy populares por su resistencia al agua, bajo mantenimiento y variedad de acabados.

Mantenimiento recomendado:

  • Barrido o aspirado diario para eliminar polvo y residuos.

  • Fregado con agua tibia y un detergente suave o neutro.

  • Evita productos aceitosos que puedan dejar película o resbalar.

  • Limpieza de juntas: usa un cepillo suave con agua y bicarbonato o productos especializados para mantener las juntas limpias y sin hongos.

  • Prevención: aunque es resistente, evita golpearlo con objetos pesados que puedan romperlo.

¿Cuándo recurrir a profesionales?

Aunque el mantenimiento básico puede hacerse a diario o semanalmente, hay situaciones en las que se recomienda la intervención de una empresa especializada:

  • Restauración o abrillantado de mármol.

  • Lijado y barnizado de parquet.

  • Limpieza técnica de cerámica en grandes superficies o zonas con mucha grasa o tráfico

Entrada anterior
Cómo evitar la proliferación de moho y bacterias en espacios cerrados
Entrada siguiente
¿Qué es el servicio de manitas y por qué cada empresa debería contratar uno?