Es un problema muy habitual en muchos hogares: la ventana parece cerrada, pero sigue entrando aire, hace ruido cuando sopla viento o incluso cuesta encajarla correctamente.
Muchas veces se piensa que hay que cambiar la ventana completa, pero normalmente el problema está en el ajuste.
El problema: herrajes desajustados y suciedad acumulada
Con el uso diario, las ventanas van perdiendo ajuste poco a poco. Además, en las guías y mecanismos se acumula polvo y suciedad que dificulta el cierre correcto.
Esto provoca:
- Entrada de aire
- Dificultad al cerrar
- Peor aislamiento
- Más ruido desde el exterior
Cómo solucionarlo fácilmente
Lo primero es revisar las gomas de cierre. Si están sucias, límpialas con un paño húmedo para que vuelvan a ajustar correctamente.
Después, comprueba las bisagras y herrajes laterales. Muchas ventanas tienen pequeños tornillos de ajuste que permiten corregir ligeros desniveles.
También es importante limpiar las guías inferiores, ya que la suciedad acumulada puede impedir que la ventana encaje bien al cerrar.
Por último, aplica un poco de lubricante específico en los mecanismos para mejorar el movimiento y evitar que el cierre vaya duro.
Qué evitar
- Forzar la manilla al cerrar
- Ignorar el problema durante meses
- Usar aceites densos que acumulen más suciedad
El resultado
Con una pequeña revisión y ajuste, la ventana vuelve a cerrar correctamente, mejora el aislamiento y desaparecen las corrientes de aire.
Conclusión
Si tu ventana no cierra como antes, probablemente no necesites cambiarla, solo hacer un pequeño mantenimiento.
Y si prefieres una solución rápida y profesional, en LIMASUR nos encargamos de ajustes y pequeñas reparaciones para que todo en tu hogar funcione correctamente y sin molestias.


