Lo enciendes y notas que cada vez suena más fuerte, vibra o emite un ruido que antes no hacía. Muchas personas piensan que el extractor está a punto de averiarse, pero en realidad suele tratarse de un problema de mantenimiento bastante sencillo.
Actuar a tiempo puede evitar una reparación más costosa.
El problema: acumulación de polvo en las aspas
El extractor del baño trabaja constantemente moviendo aire húmedo. Con el paso del tiempo, en su interior se acumulan:
- Polvo
- Pelusas
- Suciedad ambiental
Esta acumulación dificulta el giro normal de las aspas y obliga al motor a trabajar con más esfuerzo, generando más ruido.
Cómo solucionarlo correctamente
Antes de realizar cualquier revisión, corta la corriente eléctrica de la zona por seguridad.
Retira la rejilla exterior del extractor y limpia el polvo acumulado con un cepillo suave o un aspirador.
Si puedes acceder a las aspas, elimina cuidadosamente la suciedad adherida. Muchas veces, solo esta limpieza ya reduce considerablemente el ruido.
Aprovecha también para comprobar que la rejilla esté bien fijada, ya que algunas vibraciones provienen simplemente de piezas sueltas.
Una vez limpio, vuelve a montar la rejilla y comprueba el funcionamiento.
Qué evitar
- Limpiar el extractor con la corriente conectada
- Utilizar agua directamente sobre el motor
- Ignorar los ruidos durante meses
- Forzar piezas que no están diseñadas para desmontarse
El resultado
Un extractor limpio mueve mejor el aire, trabaja con menos esfuerzo y suele funcionar de forma mucho más silenciosa.
Conclusión
Si tu extractor ha empezado a hacer más ruido de lo habitual, no siempre significa que esté averiado. En muchos casos, una limpieza y revisión básicas son suficientes para devolverle su funcionamiento normal.
Y si prefieres que un profesional se encargue de estas tareas, en LIMASUR realizamos trabajos de mantenimiento preventivo para que los pequeños problemas no se conviertan en grandes averías.


