Es un problema muy habitual, especialmente después del invierno o de varios meses expuesto al sol y la humedad. Intentas subir o bajar el tendedero y notas que va duro, hace ruido o parece que se va a quedar bloqueado.
Muchas veces no hace falta cambiarlo. El problema suele ser simplemente falta de mantenimiento.
El problema: suciedad y desgaste en el mecanismo
Con el tiempo, en las poleas y guías del tendedero se acumulan:
- Polvo
- Humedad
- Óxido superficial
- Restos de suciedad
Esto hace que el mecanismo pierda suavidad y empiece a atascarse.
Cómo solucionarlo fácilmente
Lo primero es revisar visualmente las poleas y los puntos donde pasa la cuerda. Si ves suciedad acumulada, límpiala con un paño seco o un pequeño cepillo.
Después, aplica un lubricante en spray en las poleas y partes móviles. No hace falta mucha cantidad: unas pequeñas aplicaciones suelen ser suficientes para mejorar el movimiento.
Comprueba también el estado de la cuerda. Si está desgastada o deshilachada, es recomendable cambiarla antes de que termine rompiéndose.
Por último, sube y baja el tendedero varias veces para repartir el lubricante y comprobar que vuelve a funcionar con suavidad.
Qué evitar
- Forzar el tendedero cuando se atasca
- Usar grasa espesa que acumule más suciedad
- Esperar a que la cuerda se rompa
El resultado
Con una limpieza y lubricación básicas, el tendedero vuelve a moverse correctamente y se evita un desgaste mayor.
Conclusión
Si tu tendedero ya no funciona como antes, probablemente solo necesite un pequeño mantenimiento.
Y si prefieres dejarlo en manos de profesionales, en LIMASUR realizamos pequeños ajustes y reparaciones para que todo en tu hogar siga funcionando sin problemas.


