1. Protégete antes de empezar
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Usa guantes de goma, mascarilla y gafas protectoras.
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Asegúrate de ventilar bien la zona afectada (abre ventanas o usa ventiladores).
2. Elige el producto adecuado
Puedes usar productos caseros o comerciales:
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Vinagre blanco: Eficaz y natural. No necesita mezclarse con agua.
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Bicarbonato de sodio: Ideal para superficies delicadas.
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Agua oxigenada al 3%: Buena opción para manchas más profundas.
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Lejía (cloro): Solo en casos graves y en superficies no porosas (como azulejos). ¡Nunca mezcles lejía con amoníaco!
3. Aplica el producto
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Rocía la zona afectada con el producto elegido.
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Deja actuar entre 10 a 30 minutos (según el producto).
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Si usas bicarbonato, puedes hacer una pasta con agua y aplicarla directamente sobre el moho.
4. Frota la mancha
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Usa un cepillo de cerdas duras o una esponja.
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Frota con movimientos circulares hasta que desaparezca el moho.
5. Enjuaga y seca bien
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Limpia con agua y un paño limpio.
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Seca completamente la zona para evitar que el moho vuelva.
Consejos extra para evitar que reaparezca
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Repara fugas o filtraciones.
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Usa deshumidificadores en ambientes cerrados y húmedos.
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Ventila baños y cocinas después de usarlos.
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Limpia regularmente las zonas propensas al moho (duchas, ventanas, sótanos).


